lunes, 13 de diciembre de 2010

Lo de menos fue cenar

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Dicen que nada es por que sí en esta vida, que sólo es preciso estar atento y leer los signos que nos llegan. Los antiguos llegaron a hacer de los augurios algo muy serio. Desprovistos de nuestra tecnología, quizás tenían más tiempo para mirar a su alrededor.

Hoy en día, a veces los habitantes de este mundo tecnológico somos capaces de levantar la mirada, tantas veces miope por ensimismada, de nuestros teclados y mirar a nuestros semejantes más allá de los corsés virtuales a los que con tanto entusiasmo nos hemos suscrito. Asumimos, no sin cierto temor, de nuevo nuestra esencia de carne y hueso. Y así dejamos caer interfaces y damos abrazos; cerramos API's y abrimos manos para estrechar otras. Y redescubrimos lo que es conversar, reir y compartir sin más límites que los que impone el lugar de encuentro y la resistencia de nuestros cuerpos al mundo real.

Bendito mundo material...  imperfecto, tan plagado de crudas y frías aristas como lleno de calor y buenas sensaciones. Quizás nuestra creciente adicción y dependencia tecnologica sea la respuesta a muchas cosas ancestrales, quizás seamos incorregiblemente humanos, y por tanto necesitados de emplear todos nuestros sentidos con nuestros semejantes. Y esa sea la razón de que un puñado de habitantes de un patio virtual como Twitter acudieran a la llamada de #vientoenlacena el viernes pasado de Adolfo Suarez, alias @cosechadel66. Completando el círculo, dando sentido verdadero a la comunicación sin fronteras. Poniendo las cosas en su sitio.

Me alegró compartir con vosotros. Dedicado a las personas que hay detrás de:
@Mara_BC, @Gasolinero, @Cosechadel66, @palabrasalbapor, @Portislamb, @Inma_eiroa, @Tavicalvete, @Reina55, @Always_Candy, @LaTrinchera, @Lujan_ilario, @Musicliveislife, @Charlygp, @javier_hdez, @etcach, @Angelfmarin y a todas aquellas que sin dudar hubieran asistido de haber podido.



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