martes, 30 de julio de 2013

Exilios



No hizo falta que ocurriera nada en especial, fue tan sólo la suma de los días.

La suma había pasado a ser resta, las cuentas ya no salían.

Pero poco o nada importaba cuando del todo o la nada hablaban.

En el balance se fueron añadieron las semanas, los meses; el tropel de todas las horas de sus cuentas mal cuadradas. 

De este modo ya nada cambiaría. 

Entre ladrillo y asfalto o a la orilla de este río. 

Bienvenidos al exilio.


Fotografía de @Mara_BC

jueves, 18 de julio de 2013

La borda de poniente



Tenía unos ojos muy grandes y serios las pocas veces que dejaba de reír y se quedaba solo.

En un rincón de la borda que daba a poniente, alejado de la vista de todos, las bromas y chascarrillos del faenar cotidiano se desvanecían bajo el peso de su mirada reflexiva. Había llegado el momento.

Tenía en su corazón mil remiendos y suturas, por los que habían conseguido impedir que la vida se le escapase. "Has tenido mucha suerte" le dijeron mil veces. Pero ahora sabía que lo suyo había sido mucho más que suerte.

Se daba cuenta que apenas recordaba nada de antes; como si no hubiera tenido más vida que cuando decidió empezar de nuevo, y vivir el regalo de la pura existencia, como el niño travieso que decidió volver a ser. Sólo así recuperó un mañana con el que no llegó a contar. Desde entonces había visto mucho mar, muchas olas, muchos peces, muchas cosas desde la borda de ese viejo, gastado barco. Era la hora de volver a puerto. 

            - Me voy, lo dejo ya. Nos volveremos a ver, amigo.

             - Lo sé y lo entiendo. Nunca hemos hablado de la amistad, porque de la amistad no se habla, se siente. Alguien  me dijo una vez que un amigo es aquel con el que te puedes sentar tranquilamente en silencio y sencillamente, sentir que sois amigos. Nada más. Esa es la amistad que yo he vivido contigo.

Había llegado en el mejor momento, no había mejor modo de irse. Estaba en compañía de verdaderos amigos, aquellos que nunca necesitaban ni pedían explicaciones, pero que sabían que de vez en cuando se alejaba para acodarse en la borda que daba a poniente; siempre pensativo, con los ojos grandes y tranquilos, en silencio.


Fotografía de Alfonso Hidalgo Bau

martes, 25 de junio de 2013

Cáscaras vacías



Vuelvo a los lugares de siempre, mientras me adentro en la penumbra de los días.
Ya no queda nadie. La fiesta terminó hace tiempo.

 Extraños vestigios crepitan bajo mis pies: ecos de un futuro olvidado.
Las cáscaras vacías de los otros nunca suenan igual.

 Hoy las almendras son amargas.

¿Cuándo empecé a pisar cáscaras vacías?



jueves, 20 de junio de 2013

El talento de lo pequeño


Os esforzáis día a día, absortos en la creación de vuestra mecánica belleza. 
Pero nunca nada es bastante para vosotros.

A mi en cambio, me basta con ser una brizna de aire y pluma, apenas un leve soplo ante vuestras grandes obras. 

Pero ¿cómo yo, siendo tan pequeño he atraído el foco de quien os miraba, y siendo tan simple he conseguido que relatéis mi historia?

Porque dispongo de un inmenso talento que jamás habéis soñado; el de poder volar en un instante, lejos incluso de vuestra memoria.



"...la grandeza está en saber que somos realmente pequeñitos." en el blog de Isabel Iglesias (@enpalabras)

 Fotografía de Alfonso Hidalgo Bau

lunes, 17 de junio de 2013

Contemplación



Te crees muy alta y esbelta.  
A mi también me contemplaron desde muy abajo, con tanta sorpresa y admiración.

Desde tu punto de vista apenas soy nada. Hoy tu eres la reina, yo...  ¿un triste trozo de piedra olvidada? Puede.
Pero no olvides que existes para alegrar la vida de los que te construyeron. No dejes nunca de hacerlo.

Pues si algo he aprendido en todo este tiempo, mucho antes de que tú llegaras, es que afrontarás viento, lluvia, tormentas y heladas, pero nunca inclemencia tan dura, caprichosa e intensa como la misteriosa razón que a veces, despierta en nuestros hacedores.


 Fotografía de Alfonso Hidalgo Bau

jueves, 13 de junio de 2013

Encanto



No hay como creer en el propio encanto de uno mismo.
No hay como mirar fijamente la bola de cristal transparente que se ha preparado para los demás, y entrar.

Sólo de este modo es posible el encantamiento, el vuelo sin red, el minuto de gloria.

Y pretender conjurar los días grises que volverán en cuanto levantes tus ojos del frágil cristal donde vives, donde anida tu inverso. Tan transparente...


 Fotografía de Alfonso Hidalgo Bau

sábado, 1 de junio de 2013

Saliste del asfalto

Saliste del asfalto. Y yo actué sin pensar, como hacía tiempo que no lo hacía, adelantando a la mujer del todo-terreno negro, quien detrás del volante, nos miró todo el tiempo sin decir ni hacer nada.

Tu blando, pequeño cuerpo inmóvil cubierto de con tres colores del campo no protestó al dejar atrás la oscura solidez del asfalto. Probablemente ese contraste de vida y artificio hizo que ella te viera, que llegases viva a mí.

Tampoco te moviste apenas al recalar tu fragilidad sobre la recia tela de cordura negra que nos guarda el cuerpo a los moteros. Enfrenté entonces por primera vez tu mirada, redonda y gris: "¿Y ahora qué hago contigo?"



jueves, 16 de mayo de 2013

Todos los puertos


He cumplido con lo que se esperaba de mí. Nunca me faltó el ánimo frente a la embrutecedora rutina ni ante la tempestuosa adversidad. He trazado el camino de mi vida sobre océanos insondables sabiendo que cada estela que dejaba a popa se desvanecería poco después, dejando tan sólo un vago instante de humo y aceite.

Siempre supe cómo hallar el rumbo, calcular la deriva y estimar con precisión la derrota después de cada singladura, hasta arribar.

Y al fin, después de haber recalado en todos los puertos, me doy cuenta de que nunca he estado tan lejos de mi destino. Por eso, cada vez que se detiene el último estrépito de las máquinas y las amarras crujen tensas mi único anhelo es zarpar nuevamente, lejos del engañoso abrigo de la costa y de la mayoría de quienes la habitan. Porque mi sólo deseo es adentrarme en el vasto azul y navegar sin fin, hasta encontrarte.


 Fotografía de Alfonso Hidalgo Bau

lunes, 29 de abril de 2013

Siempre conmigo



Te elevé desde lo más simple.
Nunca te opusiste, me dejaste hacer. 
Dibujé en ti caminos sin principio ni final y paseé entre los surcos de tu belleza.
Desde entonces te llevo siempre conmigo,  
pues de tanto darte vueltas me he impregnado de ti.
Pues tú ya has dibujado marcas en mis manos, ahora tú eres  indeleble parte mía, y no solo de mi piel.


 Fotografía de Alfonso Hidalgo Bau



viernes, 19 de abril de 2013

Rosa de Acero



No fue por curiosidad, sino cuestión de oficio. Al final me asomé yo también.
"Sería mejor no haber sabido, ¿no  crees?...", me dijo la herradura antes de desvanecerse.
Pero a mí no me importó, porque si bien soy una rosa siempre seré acero, lo mismo que tú. 
Nos diluiremos en un mismo abrazo de fuego
y resurgiremos quién sabe cuándo, quien sabe cómo, pero fundidos al fin, con la memoria intacta de nuestra común esencia.



Fotografía de Alfonso Hidalgo Bau